Rehabilitación visual

Las habilidades visuales desempeñan un papel importante en la práctica de algunos deportes. Si bien su efectividad se va desarrollando a lo largo de la vida y depende en gran medida de las características personales y del estímulo, es posible entrenarla y mejorarla. La sociedad actual centra la atención de la mirada de manera frontal, descuidando otras capacidades visuales que pueden llegar a ser muy importantes en el desarrollo de muchos deportes y en la mejora de habilidades como el equilibrio o la optimización de algunas otras.

La visión periférica aumenta el campo visual del deportista y depende directamente de la disposición de los conos y bastones en la retina. Consiste en la habilidad de captar, reconocer y responder rápidamente a la información o movimiento del campo visual alrededor del objeto sobre el que se fija la atención. Además es importante para el equilibrio, la orientación y la seguridad en el movimiento.

Es indispensable en aquellos deportes basados en la cooperación y la oposición. Esto se debe a que requieren reacciones rápidas y efectivas y la percepción del movimiento del balón, compañeros y opositores, sin tener que girar la cabeza o mover el cuerpo.

La visión periférica es muy importante para concretar con éxito la acción táctica. Es por eso, que principalmente en los deportes con pelota y en equipo, desarrollar este fenómeno es fundamental para mejorar la calidad de la percepción del juego e incrementar el rendimiento del equipo

Algunos ejercicios para desarrollar la visión periférica de los jugadores en los entrenamientos son:

Pasar la pelota mirando al frente:
Los deportistas deben ubicarse en círculo. Luego comenzar a realizar pases con las manos a sus otros compañeros pero siempre manteniendo la mirada en un punto fijo imaginario dentro del círculo. No deben girar la cabeza para observar de donde proviene la pelota. Los pases son con pelota en mano.

Dar pases sorpresivos:
En la misma posición que en el ejercicio anterior, realizar pases mirando a un compañero pero enviando el balón hacia otro. El objetivo es que con la visión periférica, el deportista localice la posición de sus compañeros.

Identificar palabras o imágenes:
Pintar una línea en el suelo. Los deportistas deberán caminar sobre ello mirando al frente y tratar de identificar palabras o imágenes colocadas en ambos costados de la línea.

Ejercicios de pelota con dificultad:
Mientras un jugador realiza rutinas de conducción de la pelota, sus compañeros se deben ubicar a ambos lados de su línea de carrera y lanzar pelotas. El deportista debe continuar el ejercicio y esquivar las pelotas controlando su vista periférica.

Colocar vestimenta deportiva de diferente color:
Durante los entrenamientos, utilizar en algunos jugadores camisetas de diferente color al resto del equipo. Esto permite que puedan ser percibidos periféricamente con mayor facilidad y los demás jugadores puedan acostumbrarse a la posición de los mismos.

 

Conclusiones

Las habilidades visuales se mejoran de manera progresiva. Es posible comenzar con algunos ejercicios y con el tiempo ir aumentando las distancias o la rapidez de los estímulos con el fin de desafiar aún más el sentido de la vista periférica. Además de garantizar el aumento del rendimiento deportivo, la visión periférica juega un papel primordial en la coordinación visomotora, la velocidad de lectura, la locomoción y el equilibrio. Es por eso que entrenar los músculos de los ojos y entrenar las capacidades visuales puede ayudar a optimizar varias actividades diarias así como también la percepción del juego y el rendimiento físico.